Azul: ¿Tragedía o logo de la UNESCO?

"La Tragedia", de Pablo Picasso, 1903. Período Azul, inspirado en el suicidio de un amigo del pintor

“La Tragedia”, de Pablo Picasso, 1903. Período Azul, inspirado en el suicidio de un amigo del pintor

Logo Unesco

EL AZUL ES EL ÚNICO COLOR QUE NO SE COME. En la antigüedad para muchos pueblos no existía, era anodino, incluso desagradable y solía representar a demonios o muertos. Por el contrario, en la actualidad, muchas empresas se amparan en este color para diseñar su imagen corporativa, incluidas organizaciones tan prestigiosas como La Unesco,  Las Naciones Unidas y la Unión Europea. En los blogs e infografías sobre la psicología del color se asocia al azul con valores claramente positivos: tranquilidad, conocimiento, tecnología, salud… No obstante, nunca se habla de la ausencia del azul en el pasado, o de su sentido negativo, omisión que otorga a “nuestro” color azul un falso valor universal. Sorprendido por la falta de sentido antropológico e histórico de estas referencias modernas, he considerado necesario ofrecer una lectura “vertical” del color azul, a modo de ejemplo de la complejidad detrás de cualquier fenómeno humano, incluido un color.

 La Villa della Farnesina, corridor G, Palazzo Massimo Alle Terme, Museo Nazionale Romano

El azul como el color de la piel de unos monstruos. La Villa della Farnesina, corridor G, Palazzo Massimo Alle Terme, Museo Nazionale Romano

 

Guhyasamaja con Sparshavajra, "Encuentro Secreto", Siglo XVII. Rubin Museum of Art/Tibet House, Nueva   York

El color azul en el pasado y en una cultura diferente a la occidental…Guhyasamaja con Sparshavajra, “Encuentro Secreto”, Siglo XVII. Rubin Museum of Art/Tibet House, Nueva York

Ejemplo de guía de colores actual en Internet

Ejemplo de guía de colores actual en Internet. Atención a la a frase “los humanos distinguimos más tonos de azul que de ningún otro color”, ya que en la Antigüedad apenas existen ejemplos de arte con tonos azules…

La principal obra de referencia para entender el color azul es un libro reciente: “Azul: Historia de un color”, de Michel Pastoureau (Paidos Iberica, 2010). En esta obra se explica como el azul nunca formó parte del arte parietal prehistórico y sólo de manera excepcional aparece en el arte de los llamados “pueblos primitivos” actuales. La historia del azul es una historia muy reciente. Esta tardanza se debe, en parte, a la rareza natural del color. No sólo escasean las sustancias azules que se puedan comer sino que, además, muy pocas plantas o minerales contienen pigmentos azules, de manera que cuando el ser humano ha encontrado alguno, ha sido siempre tras un laborioso proceso. El azul es tan parco en la historia que incluso ha carecido, durante siglos, de una palabra para designarlo. En palabras de Anne Varichon,  especialista en historia del color:

“…para los griegos de la antigüedad, el mar es verde o marrón, color vino, y no tenían un término para designar el azul cielo. Ese color no figura ni en los poemas homéricos ni en el libro que el filósofo Teofrasto (h. 372-287 a.C.) dedica a los colorantes, a los polvos, a los maquillajes, a las raíces y las esencias tintóreas. En el Antiguo Testamento tampoco existe una expresión para designar lo que nosotros llamamos azul, y ocurre lo mismo con numerosos lenguas en las que se habla del azul como de un negro pálido o de un verde oscuro. Los maoríes evocan el cielo según las nubes que lo habitan. Disponen de un amplio vocabulario para describirlas. Cuando el cielo está despejado, utilizan una expresión del tipo: hace buen día (…) En la imaginería medieval occidental, los mares son verdes, y hasta el siglo XV, Occidente no empezó a representar el mar, y el agua en general, con el color azul”

Tan desconcertante como la “invisibilidad del azul” fue su negatividad. Exceptuando pueblos como el antiguo Egipto, donde el azul gozó de amplia aceptación, la tónica general en la antigüedad fue asociar el azul con la barbarie (los celtas se pintaban de azul antes de entrar en combate), la plebe (la aristocracia romana jamás vestía de azul, color que reservaban para las clases más pobres), la enfermedad, la muerte, los demonios, y algo de eso queda en la voz inglesa blue (“azul”), que aún hoy designa “tristeza”, “melancolía”. En El Corán, a los pecadores excluidos del paraíso se les llama “azules”…

Virgen bizantina (mosaico aproximadamente de 1122). Santa Sofía, Estambul, Turquía.

Virgen bizantina (mosaico aproximadamente de 1122). Santa Sofía, Estambul, Turquía.

El azul sólo empezó a gozar de cierta visibilidad y dignidad en el imperio bizantino, donde, a partir del siglo V, se  empleó para vestir a los ángeles y la Virgen, quizás por oposición a Roma, que lo detestaba. El primer documento con la palabra azul en castellano data del año 944, y es voz de origen persa a través del árabe, según el Diccionario Etimológico de Corominas y Pascual. Como nombre de material colorante es aún más posterior: siglo XIII. No es raro que así sea porque, en esa época,  un rey francés, Luis IX (1214-1270), adoptó este color como uno de los signos de identidad de la corona (para esta revolución ver: aparición del azul Edad Media). En aquella época, los comerciantes de rubia –planta de la que se extraía el color rojo- sintieron amenazado su negocio, y para remediarlo pusieron en marcha una campaña de desprestigio del azul que consistió en pintar de este color los demonios de las vidrieras y los frescos de las Iglesias. La campaña fue un auténtico fracaso. El prestigio de la corona –y el arte bizantino-  se impuso en el imaginario popular y el azul comenzó su rápida ascensión social.

Luis IX de Francia, obra de Jean Du Tillet, Siglo XVI. Bibliothèque Nationale de France.

Luis IX de Francia, obra de Jean Du Tillet, Siglo XVI. Bibliothèque Nationale de France.

De esta manera, el azul -un color inexistente en el ideario cristiano original- adquirió un nuevo valor en la teología tardomedieval. Primero como símbolo de la Virgen, protectora, a la vez, de lo divino y de los reyes, y más tarde, como símbolo de la luz, vehículo, a la vez, de lo visible y lo inmaterial.  Sin embargo, el verdadero protagonismo del azul se reforzó por la dificultad de su obtención. Como la pimienta o la seda, sólo la élite podía permitirse el lujo de tener en su casa ropa de color azul o cuadros cuyo pintor lo hubiera utilizado. “A un nuevo orden social debe corresponder un nuevo orden de los colores”, explica Pastoreau. Llegó un momento, incluso, en que el azul llegó a representar la máxima riqueza…

El País de Jauja (en francés "Le Pays de Cocagne"), obra de Pieter Brueghel el Viejo, 1567

El País de Jauja (en francés “Le Pays de Cocagne”), obra de Pieter Brueghel el Viejo, 1567

Cuando el oro era de color azul…

Nuestro país de Jauja en Francia es Le Pays de Cocagne (El País de Cucaña”), en Inglaterra Cockaigne y en Italia Cuccagna. Esta expresión procede del término francés “coquaignes, que designa a las bolas de hojas de glasto –o pastel- que, debidamente procesadas, se transformaban en el color azul del mismo nombre. Debido a los altísimos beneficios obtenidos con su comercio, la prospera región del Tarn, que lideró su producción desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, pasó a ser conocida como “Pays de Cocagne”. Por desgracia, ninguna fuente de riqueza es eterna y antes del siglo XVII, incluso “el país de Jauja” estaba en crisis. Ante la fuerte competencia, algunos fabricantes de pastel recurrieron a técnicas fraudulentas como mezclar el pigmento base con arena para aumentar el peso del cargamento y, como suele suceder en estos casos, lo único que consiguieron fue matar la gallina “de los huevos azules”…

Para colmo de males, en el siglo XVII los puertos de Venecia comenzaron a recibir un producto destinado a ser si cabe más caro: el “azul índigo”. Se extraía del añil (arbusto al que los árabes, por influencia persa, llamaban nil) y desplazó al pastel, arruinando al “Pays de Cocagne”, aunque dando trabajo a personas de otros lugares. No obstante, incluso la poderosa industria del azul índigo entró también en decadencia a partir de 1880, año en que una empresa química llamada Bayer logró producir el primer índigo sintético. En poco tiempo, se logró copiar el resto de azules. Era el principio del fin de las grandes aventuras para obtener uno de los colores que más viajes y desvelos ha promovido. A modo de recuerdo, citamos, entre otros, el azul egipcio o de Alejandría, la azurita o Azul de Montaña, el azul esmalte o mahometano y el azul de Prusia. Se puede seguir en detalle la pista de estos colores en el Diccionario Akal del Color, de Rosa Gallego y Juan Carlos Sanz (Akal, 2001).

Para no alargar más este post, añadir sólo que el azul se fue introduciendo en todas las artes y manifestaciones sociales de nuestra cultura, configurando su actual simbolismo, tan querido por las empresas de tecnología y organizaciones como la Unesco. Sin embargo, aún hoy, el azul se ha resistido a abandonar sus trágicos orígenes, bien con la acepción decadente de la música Blues, o con el  llamado “Período Azul” de Picasso, que tiene su origen en el en el suicidio de su amigo Carlos Casagemas en 1901. Una etapa donde el color azul, lejos de reflejar a las marcas de salud y tecnología, expresa la soledad de la gente fracasada, marginal, enferma. Otro azul rebelde fue el del grupo de artistas expresionistas conocidos como Der Blaue Reiter (“El Jinete Azul”). Y aunque la pasión se suele asociar al color rojo, en sus inicios, el Séptimo Arte produjo una obra tan sensual como Der Balue Engel (“El Ángel Azul”), la película que consagró, en 1930, a Marlene Dietrich como femme fatale.

Cartel representativo del grupo expresionista "El Cabalo Azul", 1911-1913

Cartel representativo del grupo expresionista “El Cabalo Azul”, 1911-1913

"La Tragedia", Pablo PIcasso, 1903

“La Tragedia”, Pablo PIcasso, 1903

El ángel azul

Cartel de la película “El Ángel Azul”, rodada en 1930

En 1980, Robert Plutchik formuló la Rueda de las Emociones, esquema en que asignaba a cada emoción unos colores. Las del color azul eran: pena, tristeza, melancolía, asombro, sorpresa, distracción (más información: “¿cómo el cine usa el color para manipular nuestras emocionees?“) Una serie de conceptos que Plutchik enmarca dentro del cuadrante de la “Decepción”.

Rueda de Colores

Curiosamente,  estas emociones poco o nada tienen que ver con el significado de las guías de marketing para el mismo color… ¿Quién tiene razón, el marketing o el arte, la literatura, el cine, la historia incluso?

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¿La pastilla roja… o azul?

La frase más famosa de la película Matrix (primera entrega) hace alusión a dos colores. El de la mentira, el de seguir esclavizado por Matrix es el color azul… Aqui no acaba la elección de color. El equipo de producción de la película decidió dar a un tono azul frío a las escenas que ocurrirán en la realidad. Bill Pope, el director de fotografía, dijo que, “para diferenciar Maxtrix de la realidad, del Nebuchadnezzar y las cápsulas, se dio a la realidad una imagen más fría, más azul, más normal y menos dulzona. El futuro en la película es frío, el sol ha sido tapado y no hay un calor real, a menos que se utilice la calefacción artificial, de modo que ésa es la razón por la que nos inclinamos por un tono más frío”, es decir, azulado…

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Epílogo

La historia del color azul demuestra la ligereza con la que adjudicamos significados supuestamente “universales” a conceptos de uso cotidiano. El azul, hoy tonalidad de moda para gran variedad de logos, durante mucho tiempo, fue un color inexistente o negativo. Su actual hegemonía revela como cualquier signo de identidad está expuesto al cambio, y, por lo tanto, su estudio debería ir acompañado no sólo del significado actual sino también de su simbolismo histórico y antropológico. Por último, asociamos el azul al agua y el cielo, pero, bien mirado, ni tan siquiera estos elementos naturales son siempre azules…

verde

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2 pensamientos en “Azul: ¿Tragedía o logo de la UNESCO?

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